lunes, 26 de mayo de 2008

Viaje a La Alcarria...

Este pasado fin de semana tuve la oportunidad de pasar dos días en una de las capitales de provincia de Castilla La Mancha, la desconocida, Guadalajara. Experimenté mi particular Viaje a La Alcarria, novela fruto del ingenio del irrepetible novelista de ceño en constante fruncimiento, Don Camilo José Cela. El artífice de frases célebres indelebles en la memoria colectiva que en boca de otros resonarían como la grosería mayor del reino, pero que rebosa de chispa y talento cuando las dice el padronense (natural de Padrón) más famoso del país, incluso por delante del pimiento de reducidas dimensiones y extremo picor.

Quedan en nuestra memoria locuciones como:

Siendo Diputado en 1985, visitado por Morfeo mientras estaba aposentado en uno de los escaños del Congreso y ante el reclamo del Presidente, exclamó: -“No estoy dormido, estoy durmiendo”- diferencia que argumentó: -“no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo”-.

Durante un programa de televisión dirigido y presentado por Mercedes Milá, Don Camilo declaró seriamente ante las risas del público: -“Soy capaz de absorber dos litros de agua vía anal y luego volver a expulsar la misma cantidad”- a lo que añadió: -“si quiere tráigame una palangana y se lo demuestro”-. (Ver video)

Volviendo a mi viaje, decidí ir en AVE al disponer Guadalajara de estación para tal uso. Aunque ya conocía que estas instalaciones ferroviarias no se encontraban en el centro de la ciudad, cuál fue mi sorpresa cuando bajé de mi vagón de tren y me encontré con una estación desierta de gente, viajeros y personal de servicio. Apenas un guardia de seguridad en el detector de metales, una señora de la limpieza de vestido verde y una chica joven asiendo un globo a forma de bienvenida para su novio. Afortunadamente, yo también tenía un amigo esperándome a mi llegada. Siempre se agradece encontrar una cara conocida cuando llegas a una ciudad que no es la tuya, pero en esta ocasión por partida doble. La estación en cuestión carece de cualquier transporte público, ya sea taxi o autobús, que te traslade a la ciudad (9 kilómetros de distancia). Únicamente aparecía en el aparcamiento un pequeño cartel que anunciaba un teléfono para el servicio de radiotaxi. Así que ante esta perspectiva cuesta comprender las razones de la cabeza pensante que decidió poner una parada del tren de Alta Velocidad en estos terrenos. Las malas lenguas dicen que éstos pertenecen a un familiar cercano de una afamada “lideresa”, como ella misma se autodenomina.

Aps! Se me olvidaba: Felicidades a Eduardo y Raquel por su nuevo estado civil. Que seáis muy felices.

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