jueves, 5 de junio de 2008

el Tomasismo irracional...

Son las 21.13h de un Jueves del mes de Junio, tal y como hago muchos de los días que mi agenda vespertina me lo permite, me encuentro aposentado en mi sillón orejero reposando un pequeño portátil en mis pantorrillas y mientras golpeo con suavidad las teclas del ordenador con las yemas de los dedos, acabo de comprobar que un nombre se repite constantemente en cualquier web de información "en directo" que visito. De repente, se me cruza un pensamiento fugaz: si en este justo momento, llegara vida extraterrestre de otra galaxia a nuestro país y se pusiera a navegar por la prensa online de todo el espectro editorial del abanico periodístico español, llegaría a la conclusión de que el hombre más importante de nuestra querida España se llama José Tomás y viste con un traje ajustado azul purísima de ornamentos brillantes, extraño sombrero negro azabache de silueta dromedaria y medias rosas afeminadas. Esta locura colectiva de una parte de la población que se declara taurina es inabordable de una manera lógica y soy incapaz de encontrar las palabras adecuadas o argumentos convincentes que razonen tal fenómeno de masas a los ajenos a él. Sólo se puede explicar desde la irracionalidad, desde donde surgen las sensaciones más intensas del ser humano, desde las entrañas de los sentimientos, desde el placer de la pasión, desde una nueva fe artística, el Tomasismo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Llego a su blog a través de un comentario suyo en burladero. Sólo dos cosas. El vestido era azul purísima y oro. Efectivamente José Tomás es el Rey de España. Y por último, a Javier Conde no se le puede comprender, es más, si tuviera cierta vergüenza -de la normal, no de la torera- no se atrevería a vestirse un traje de luces.

Saludos
Jose

David dijo...

anónimo, tienes razón, el vestido es azul purísima. Esto lo escribí apoyándome en una crónica online antes de ver las imagenes. Digamos, que un cronista me trasmitió su fallo. Respecto a Javier Conde, te entiendo, pero no comparto tu opinión. Son diferentes conceptos del toreo, los dos respetables y a la vez en las antípodas. Con no ir a verle es suficiente, pero hay gente que le gusta su concepto. La muestra es que la mayoría de los empresarios le siguen contratando.

Un saludo